December 20, 2025
En una gélida noche de invierno, pocos consuelos rivalizan con la calidez proporcionada por un calefactor portátil. Sin embargo, esta comodidad puede convertirse rápidamente en catastrófica con un solo error descuidado. El invierno marca tanto el pico de uso de electricidad como el aumento de los riesgos de incendio, lo que hace que el funcionamiento adecuado del calefactor sea crucial para la seguridad.
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) ha emitido directrices críticas para el uso de calefactores portátiles durante los meses fríos. Estas recomendaciones podrían significar la diferencia entre una calidez acogedora y llamas devastadoras.
Siempre coloque los calefactores sobre superficies estables y niveladas. Mantenga al menos tres pies (90 centímetros) de distancia de materiales inflamables como cortinas, ropa de cama o muebles. Esta zona de amortiguamiento evita la ignición accidental por calor radiante o vuelcos.
Examine los cables de alimentación y los enchufes en busca de daños antes de cada uso. Nunca conecte los calefactores a extensiones o regletas; conéctelos directamente a los enchufes de pared para evitar sobrecargas de circuitos. El cableado deshilachado presenta riesgos de incendio particulares y requiere reemplazo inmediato.
Los calefactores portátiles exigen una vigilancia constante. Nunca deje las unidades funcionando sin supervisión, especialmente al dormir o al salir de las habitaciones. Siempre apague y desenchufe los dispositivos cuando no esté supervisando activamente su funcionamiento.
Seleccione calefactores que lleven certificaciones de seguridad reconocidas. Las unidades modernas deben incluir mecanismos de apagado automático para escenarios de sobrecalentamiento y vuelco. Revise a fondo las instrucciones del fabricante para comprender todos los protocolos de seguridad.
La limpieza frecuente evita la acumulación peligrosa de polvo que puede afectar la disipación del calor. Inspeccione rutinariamente todos los componentes para verificar su correcto funcionamiento, abordando cualquier mal funcionamiento de inmediato a través de reparación o reemplazo calificado.
La calidez invernal no tiene por qué tener un costo de seguridad. Al implementar estas precauciones, los hogares pueden disfrutar de temperaturas confortables mientras minimizan los riesgos de incendio. La prevención sigue siendo la estrategia más efectiva contra los desastres relacionados con la calefacción.